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ASTURIAS.

VOLVIENDO A LA NORMALIDAD


Esta vez nos tocó bailar con el más feo, ese COVID 19 que nos presentan con cortos tentáculos provistos de ventosas para adherirse mejor.
En una semana se vino abajo toda la torre de la celebración de nuestro DÉCIMO ANIVERSARIO. Apenas nos dio tiempo a pegar el anuncio, ni a repartir los folletos y los boletines con un avance de las conferencias previstas. Coincidió de pleno con la semana fatídica del inicio del confinamiento.
A pesar de las noticias alarmantes de China y de Italia, y las señales de aviso que los de a pie conocimos a posteriori, el peligro no era de dominio público y los que tenían noticias del mismo quizás no supieron valorarlo, pero el virus ya campaba a su anchas.
La incertidumbre hasta última hora de poder celebrar el permiso programado para el 14 de marzo, fue como el presagio de lo que estaba por venir.
Cada uno tendrá su opinión sobre las actuaciones del momento, unas eficaces, otras tardías por negligencia o por ignorancia, y otras simplemente ausentes. La gestión de esta situación, tuvo un gran impacto social que afectó especialmente a los más débiles, que en esta fase de conocimiento del virus resultaron ser los mayores, calificados de alto riesgo junto con otros enfermos crónicos. El confinamiento y el mayor conocimiento del virus dio lugar a lo que se dio en llamar la nueva normalidad y con el fin del confinamiento se fue haciendo cada vez más evidente el riesgo de aumentar el nivel de contaminación que tiene cualquier concentración de personas. Por eso no podemos pasar por alto que cada concentración o reunión inadecuada, no hace falta citarlas, supone una irresponsabilidad y una falta personal de respeto de todos sus participantes a ese colectivo que tanto ha puesto de su parte para reducir los efectos de la pandemia. Ahora, esas reuniones masivas han pasado a ser la mayor causa de transmisión, y los jóvenes, dando un giro, se han convertido en el segmento más contagiado y el control de la situación ha vuelto a empeorar.
En contraste con estos actos incívicos, todos tenemos claro la gran actuación en esfuerzo y sacrificio del sector sanitario y otros servidores públicos, no siempre dotados de los medios adecuados.
En este mismo lado positivo de la balanza, podemos poner la actuación en el Centro Penitenciario de Villabona, en el que a pesar de su inevitable concentración de personas podría tacharse de milagro el hecho de que no se haya contagiado ningún interno. Sin embargo, detrás de ese milagro hay una gestión, restricciones de visitas, cuarentenas etc, sacrificios a distintos niveles, que evidentemente han valido la pena.
Hacemos constar nuestra más sincera felicitación a la Dirección del Centro y a todos los implicados por su contribución al resultado.
Lógicamente también Entainar se ha visto afectada por esta situación. Las cuarentenas posteriores a la suspensión de los permisos provocaron una cierta resistencia a disfrutarlos en esas condiciones, por lo que hasta el 26 de junio no pudimos reanudarlos con cierta normalidad y es nuestra intención recuperar, en los meses que siguen, parte del tiempo perdido.
Con la esperanza de que la situación mejore pronto, nos unimos solidaria y responsablemente al cumplimiento de toda la normativa y consejos autorizados para contribuir a lograrlo.

Cartel Aniversario